miércoles, mayo 10, 2006

Chocolatina empaquetada

Como diría Jorge Luis Borges: Perdonen mi ignorancia, pero blogueros míos, no entiendo cuál es el motivo por el cual tenga que ir a una boda, disfrazada de bombón relleno. En las cajas de bombones, los chocolates están puestos todos sobre una cajita o bandeja de plástico, y sólo los rellenos están envueltos en papel de plata de colores. Así me siento yo cada vez que tengo que ir a una boda. Un bombón relleno. El sábado tengo una, y la verdad, no me hace ninguna ilusión ir. Es más, estoy pensando todo el tiempo en encontrar una excusa para salir airosa y que encima digan:

— Pobre, ¿has visto lo que le pasó?

Pero no, no es posible inventar nada nuevo, paso de inventar un fallecimiento, o una enfermedad, siempre digo que no soy supersticiosa pero al final va a ser que para noche vieja me pongo el tanga rojo.

Ahora veamos, comienza la odisea, ¿qué me pongo?. Pienso en el vestido que me puse en la boda de tal, y cómo Castellón es pequeño, siempre se dá que coincidís con alguien que fue a la boda de éste tal, y te ve el mismo vestido. Ahí es donde me sale la personalidad Tous y quiero correr al diván de algún psicólogo argentino y amigo, para apagar esa ramalada. Pero por qué me tiene que importar si me vieron o no el vestido verde, por qué no pienso mejor que con lo que me costó, lo más inteligente que podría hacer es amortizarlo en todas las fiestas posibles.

Xavito no tiene esos problemas, el viene haciendo un trabajo de años con su traje de celebraciones. Fue fabricando una personalidad ultra roja, es decir, sin corbata. Entonces es muy fácil para él, todo aquel que lo invita a una fiesta sabe que el irá con el cuello al viento. Aún tiene un poco de conocimiento y el día de la fiesta deja las Converse en casa, pero, ya les digo, tiene que ser una boda, para otro tipo de cenas, las zapatillas van con él.

Yo no puedo, aún, sentirme cómoda sin estar incómoda. Me explicaré. El traje bombón relleno es incómodo, por lo general se arruga, los zapatos son estrenados ese día, el pelo que no querés que se te mueva, el maquillaje lo tenés como pegado a la cara, pero así y todo, aún sintiéndome un maniquí raro, no soy capaz trabajar mi personalidad, para dejar de ser un bombón relleno más, en las bodas de Castellón.

2 comentarios:

Kiko dijo...

SEGURO QUE SOLO CON EL TANGA ROJO HACES ESTRAGOS Y DEJARAS DE TENER ESA SENSACIÓN DE BOMBÓN RELLENO O EN SU DEFECTO CHOCOLATINA PLATEADA.
SEGURO QUE ALGUIEN PIENSA QUE DE TODAS FORMAS, SIENDO SOLO BOMBÓN , TE FALTA LA BANDEJA.
¡ QUE SE JODAN! YO YA ME CASE.
SI NO FUESE POR MI AMOR A LAS CORBATAS Y LO QUE ME GUSTA MI CHOCOLATINA...............

Mariangeles dijo...

Buenisimo!!!!



Me encanta esta manera de escribir. Solo he podido leer los dos primeros. Pero en cuanto pueda leo el resto.