viernes, julio 07, 2006

La Paqui ya cena con la luz de las velas

Tengo cuarenta y dos años y acabo de superar una semana agotadora, con interminables jornadas de catorce horas. Así no se puede llevar una dieta decente con sus calditos, yogures y tortillas sin aceite. Conseguí para el almuerzo un bocadillo de supervivencia parado frente a la pantalla del ordenador con la inestimable compañía de Mateu; nada delicado, un día media barra de pan de pueblo con salsa de tomate frito, dos pedazos de lomo de cerdo con queso y otro lo mismo pero con pimientos verdes, de Casa Loli, un bar de menú que tenemos integrado dentro del polígono industrial. Con tres euros y medio cargas batería para funcionar sin cortes de energía. Me levantaba a las seis y media y hasta las once de la noche no volvía al hotel que es mi casa en Benicassim. No me importa trabajar cuando hace falta darle un empujón para rematar algún proyecto, sabiendo que es una cuestión puntual. Yo disfruto con el viaje matinal hacia la Vall d’Uixó, escuchando en la radio la cadena Flaix Back desde Barcelona, en catalán, que es la lengua materna (y paterna), el idioma que hablo en mis comunicaciones emotivas y en el que expreso mejor los sentimientos íntimos; en los sueños y en mi hogar.

Llevo desde que estoy aquí, que ya va para dos meses, desconectado relativamente del bombardeo exterior de notícias. Antes escuchaba la cadena Ser, informándote continuamente de cosas totalmente prescindibles y que me tenian todo el tiempo enojado con prácticamente todo el mundo. Leía el periódico que aunque buscara encontrar articulistas divergentes siempre me detenía ante las recientes y negativas últimas nuevas. Y la televisión de la cual tampoco lograba zafarme por completo porque al igual que me ocurría con el resto de medios siempre me colaban informativos colaterales con documentos sesgados en la opinión y mutilados en sus contenidos. Y eso que me fijaba un objetivo concreto, un documental, una serie, un show, una película para no salpicarme con el barro pegajoso de los comentarios amarillos y partidistas. Estaba preocupado con temas que realmente en nada me afectaban y cavilaba soluciones a problemas imaginarios cuando mi entorno necesitaba otras reparaciones más realistas. Terminé hasta los huevos de tanta estulticia y atosigado por el degradante nivel de inteligencia en general de mis conciudadanos.

Ahora el universo no se ha detenido. Sigue funcionando relajadamente la vida, con su tempo pausadito y tranquilo y solo tengo que ocuparme de mis propios problemas reales y no de toda la mierda de publicidad cargante que sucede (o no) en el resto del planeta. Si, me entero de las cuatro cosas gordas que suceden porque es inevitable y tampoco está de más, pero solo recibo estos datos como un telegrama y los proceso sin pasión. Sé por ejemplo que estamos en verano, tengo vacaciones el próximo mes y que Verito se marcha a su casa el veintinueve de diciembre, También estoy al corriente que mi madre se va de viaje a Escocia pero no me acuerdo cuando, que mi hermano Juan vendrá en agosto con mis sobrinas a pasar una semana desde Palma y que mi vecina la Paqui, ha encendido velas esta noche para cenar. Esto si que es un notición de primera página y no las chorradas que me incrustaban en el periódico.

1 comentario:

marcialin dijo...

XAVITO, que no saps escriure en valencià?