domingo, diciembre 14, 2008

Una cena de navidad para el recuerdo...

Viernes 12 de Diciembre de 2008. Castellón.
Ahí por las ocho de la recién entrada noche nos encontramos "los compañeros", aquellos que dijimos sí a un encuentro para despedir el año y pasar un momento divertido, en las tascas, en donde las cervecitas y las sangrías comienzan a darle calor a una noche invernal que pretende terminar en una acalorada noche.
Terminando la primera clarita de limón, nos llama Pedro Pablo y nos dice que las cervezas siguientes las tomemos en su casa hasta la hora de la cena, un gesto que me pareció amigable y notable cuando un gran porcentaje de la gente de Castellón no acostumbra a dar acogida, la preferencia del encuentro siguen siendo los bares. Fuimos, nos recibió un salon tibio con un gran árbol de navidad donde los muñecos de Disney parecían cantar villancicos iluminados por un tic tac de estrellitas. Un piano, una estupenda selección de Ripollés que no semejaban un museo ambulante sino que daban el toque justo de alegría.

Cervezas, coca colas zero, risas, bromas y a cenar, nos esperaban a las nueve en "Donde Marisa" , una buena cena y sobretodo muy amena y carcajeante. Comienzan los cubatas y yo, la que apodaron Blancanieves, ya que era la única mujer acompañada de siete hombres (enanitos), me descostillé viendo como el alcohol iba haciendo efecto entre mis compañeros; a unos les dió por hablar sin parar y sin saber de qué, a otros por la filosofía barata y a uno, en especial, le dió por llamarle "pim pim" al jefe y "tu eres un pringao", momento difícil pero divertido, menos para el jefe que parecía que cargaba con una bala de cañón en el hombro, donde este ebrio compañero se apoyó durante toda la cubateada.

Marchamos hacia un pub tranquilo del centro castellonense, y en menos de dos minutos se transformó en un centro de villancicos borrachines, todos los que estaban, más bien intelectuales, se vieron obligados a participar en la juerga montada por blancanieves y los siete enanitos. No nos echaron, lo juro, pero después de dos cubatas decidimos marcharnos, ya que nuestro compi, el más marchoso, decidió invitar a una chica del pub a una noche de amor en el baño del tranquilo pub.

En fin, llegué a casa a las tres de la mañana, un semi dormido xavito me esperaba para ver los vídeos y las fotos que documenté para el recuerdo.
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